Plástico y salud

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Hace unos días tuve el placer de asistir a una charla del Dr. D. Francisco Botella sobre disruptores endocrinos*, en la misma hacía referencia a más de quinientos de estos elementos e hizo mención especialmente a seis de ellos, la mayoría de nombres impronunciables, como los ftalatos. Bien, ¿Por qué son tan importantes? Estas sustancias se encuentran en los plásticos, que como todos nosotros presumimos, nos rodean en el día a día (alimentos, bebidas). En el supermercado, en nuestra vivienda, gran parte de nuestra vida termina por tener un contacto con estos dichosos microplásticos (llamados así por tener menos de 5 mm de tamaño).

*Sustancias químicas con la capacidad de imitar la acción de nuestras hormonas e incluso impedir la acción normal de estas.

Lo verdaderamente obsceno es que pueden imitar o bloquear a nuestras hormonas y secundariamente causar problemas de salud. Pudiendo provocar diabetes, infertilidad y mayor riesgo de cáncer, entre otras alteraciones.

Pongamos algunos ejemplos: en el sistema nervioso los microplásticos pueden causar inflamación neurogénica, y secundariamente, inflamación del Sistema Nervioso Central (SNC) y subsecuentemente, riesgo de enfermedades degenerativas. En el sistema respiratorio actúan como cuerpos extraños activando las células inflamatorias de los pulmones, también pueden provocar estrés oxidativo (por ejemplo, bronquitis). La acumulación en el hígado y riñones puede afectar el metabolismo de sustancias tóxicas y disminuir de esta manera la capacidad de filtrado.

Respecto al aparato digestivo; puede provocar inflamación e irritación celular, afectando a la microbiota. No dejemos de lado que al entrar en el torrente sanguíneo podría causar hipertensión, enfermedad cardiovascular y accidente cerebrovascular. Lo que es más llamativo es su interacción con los hematíes y los leucocitos, afectando a la capacidad de los primeros en una de sus funciones principales, el transporte de oxígeno y, respecto a los segundos, de su actuación ante posibles infecciones.

En el sistema reproductor puede alterar la fertilidad, al incidir sobre el equilibrio hormonal de estrógenos y testosterona.

Como hemos citado, muchas son sus implicaciones sobre la salud y por ello son constantes los estudios que subrayan la importancia del control sobre estas sustancias. Lo relevante es que las podemos encontrar en muchísimos elementos de uso cotidiano: desde envases del supermercado, botellas de agua, tápers, embalajes, ropa, bolsas, juguetes, y un largo etcétera.

Fue en la década de los sesenta cuando se introdujo en nuestro país la bolsa de plástico, ahora millones de toneladas de este contaminante son ‘desaguadas’ en los océanos, con las implicaciones que tienen sobre la fauna y su incorporación en la cadena alimentaria.

Pero ¿Cómo podríamos reducir la exposición a estas sustancias?

Vamos a proponer una serie de recomendaciones:

  1. Utilicemos vidrio como recipiente para almacenaje de alimentos.
  2. Evitemos la exposición prolongada a determinados plásticos, como los de un solo uso, evitando calentar comida en dichos envases en el microondas.
  3. Sustituir determinados elementos de uso cotidiano y contaminantes por otros inocuos (por ejemplo, pajitas de plástico por otras de papel).
  4. Hidratarse adecuadamente para expulsar las toxinas por la orina.
  5. Ventilar la vivienda.
  6. Utilizar bolsas de tela para la compra, evitando el embolsado de los alimentos en plástico (comprar a granel).
  7. También debemos ser cautos con los productos de higiene personal, de limpieza y cosméticos. Por cierto, podéis consultar los ingredientes de estos productos con una aplicación llamada INCI.
  8. Reciclar estos elementos para disminuir los residuos plásticos.

En nuestro ámbito profesional, estos contaminantes pueden provocar en el feto alteración en el desarrollo neurológico y orgánico, además de poder asociarse a bajo peso al nacer o prematuridad, todo ello como consecuencia del paso de estas sustancias de madre a hijo a través de la placenta. También podría afectar al desarrollo cerebral (en algunos estudios se plantea la posible relación de estos contaminantes y el desarrollo de autismo, por ejemplo).

También se han podido hallar microplásticos en la leche materna (https://tecscience.tec.mx/es/salud/microplasticos-en-la-leche-humana/ ).

En un estudio del Instituto de Investigación Biosanitaria de Granada (ibs.Granada) se relacionó la exposición a elevados niveles de bisfenol A durante la infancia con serios problemas cognitivos y comportamentales en la adolescencia.

Conclusiones

Los microplásticos afectan al ser humano, aunque continúan los estudios para valorar en qué medida, agentes que principalmente entran en nuestro organismo por medio de la dieta y la inhalación (suspendidos en el aire como también le sucede al virus de la gripe, por ejemplo), también a través de la piel. Siendo su mayor problema la alteración del sistema inmunitario (al considerarlos elementos extraños), y del metabolismo celular.

En el feto ya se pueden detectar los microplásticos en sangre nada más nacer, transmitidos por la madre a través de la placenta, aunque también se encuentran en leche materna.

Enlaces de interés:

  1. https://bihotzmujer.es/microplasticos-en-la-placenta-una-amenaza-invisible-para-el-desarrollo-del-bebe/?srsltid=AfmBOopwMicuFmRD0OlCqpcmZE0Dfkw70Dx2859Jnv57Dk1ZKVF5xpPO
  2. Daños en el ADN y salud sexual: https://www.redaccionmedica.com/secciones/sanidad-hoy/danos-en-el-adn-y-peor-salud-sexual-asi-nos-afectan-los-quimicos-plasticos-8322
  3. https://www.wwf.es/nuestro_trabajo/oceanos/naturaleza_sin_plasticos/plasticos_de_un_solo_uso/
  4. https://www.ciel.org/wp-content/uploads/2019/03/Plastic-Health-Spanish.pdf
  5. https://sempspgs.es/el-plastico-como-amenaza-para-la-salud-y-el-medio-ambiente/

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