Arte

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“Sólo se puede aprender aquello que se ama”

                           libro de Francisco Mora Teruel

Hace un tiempo escuché las palabras de un compañero de trabajo que decía que la obstetricia, y en concreto el parto, formaba parte del arte humano.

Claro, a partir de aquí la cabeza giraba alrededor del término arte y pensando en él, me cuestionaba ¿por qué no considerar arte otras facetas del ser humano? No es menos artista el panadero que elabora con sus manos nuevas recetas y mantiene las de sus mayores, no es de aquellas personas que cuidan de nuestros ancianos en casa (principalmente mujeres) o de tantas otras que al albur de sus limitaciones precisan de una mano amiga cercana, en fin…, en estas llegue al meollo del tema ¿es la obstetricia un arte? ¿y el parto? Mi respuesta sin rodeos es que sí. Pero voy a extenderme un poco más, sígueme si te apetece.

Normalmente cuando alguno de nosotros hace referencia al término arte, nuestra mente se vuelca sobre manifestaciones humanas, y así lo entendemos como aquella actividad consistente en crear obras que, mediante recursos principalmente plásticos, visuales, sonoros o literarios, produzcan estimulación estética o intelectual.

Veréis, a pesar de la maledicencia de ciertos grupos sociales que ven al de enfrente como enemigo, y en nuestro caso no son pocas las asociaciones (muy respetables) que ven la inquina sanitaria donde menos te lo esperas, recuerdo las palabras del gran Cicerón:

Lo que resulta esencial en cualquier trato humano es la cortesía. Las relaciones sociales se sostienen en el respeto mutuo y la moderación (Sobre los deberes del buen ciudadano 1).

Es por ello que cualquier idea es bienvenida pero dialogada y razonada, por ejemplo, últimamente recibimos muchos planes de parto en nuestro servicio, y creo, que la gran mayoría de las gestantes desconocen como trabajamos ¿por qué? Pues porque solicitan cosas que ya realizamos. Os recuerdo, que para nosotros (todos los que intervenimos en vuestro cuidado) desde la atención primaria a la especializada (el hospital), pretendemos que todo transcurra lo mejor posible y en las mejores condiciones técnicas.

Que distinto es atender a una mujer (y su familia) de manera rutinaria, aceptable, sí, pero de manera fabril. No, eso no es lo que pretendemos la mayoría de los profesionales, todos los que atendemos a la gestante. En los últimos años ha habido cambios interesantes en el cuidado de la mujer, y en concreto de la embarazada, ejercicios como pilates, aquagym, yoga, movilidad de la pelvis, permiten a la gestante implicarse y tener un embarazo de mejor calidad.

Cuando manejamos cada parto de manera individualizada y sentida, nos adentramos en el arte de partear que citaban los antiguos. Cualquier actividad que se realiza y tiene como actor principal a un ser humano que sufre o precisa cuidados en irremediablemente un acto de generosidad que lleva, además, si se realiza con conocimiento, eso, arte.

Las manos y la palabra, los dos instrumentos esenciales para llevar a cabo la labor asistencial que pretendemos. Parémonos un momento, imaginemos por un instante a un panadero (continuando con el ejemplo anteriormente citado) que, mediante el trabajo afanoso de sus manos, crea un pan que luego puede adornar con la palabra amable en su venta, eso también es arte.

El ser humano siente la necesidad de crear y compartir, puede ser algo bello si reside en la oscuridad, aislado, claramente no. Es a través del otro, del ofrecerse como una bailarina que mediante su esfuerzo y estudio dará lo mejor de ella para deleitar al observador.

Somos seres sociales, que llevamos la semilla del cuidado. Como cita Plotino: ‘la Humanidad se halla a mitad de camino entre los dioses y las bestias’. Considero, al igual que vosotras, que lo acertado sería tender a los primeros.

Cuando tratamos de definir el término arte a la gran mayoría de nosotros se nos ‘va la cabeza’ al segundo de los aforismos de la RAE (Real Academia de la Lengua Española), «El arte es la actividad humana creativa que se expresa con un propósito estético y comunicativo», pero en este caso me dirijo a señalar su significado etimológico, del latín ars, artis, que se utilizó para designar los saberes aprendidos a través de la práctica y este proviene del griego τέχνη, téchnē.

Se refiere tanto a la destreza para realizar una práctica como a la ejecución conforme a normas. También se utiliza para señalar la facultad o el dominio de una actividad. El término arte incluye artefactos y acciones (Dutton, 2010). En consecuencia, implica el uso del cuerpo y las herramientas, así como las expresiones que de ello resultan.

¿Por qué reclamo tantas veces la etimología de las palabras?, etimología significa ‘la verdad de las palabras’, invariablemente nos lleva a lo que nuestros antepasados consideraron más acertado sobre un concepto o término, facilitándonos su comprensión y abriendo nuevas puertas donde poder adentrarnos en su conocimiento.

Mi objetivo en este texto es trasladaros la idea de la obstetricia, constituyéndose en parte de la medicina y sus cuidados, como arte. Desde la TCAE (técnico en cuidados auxiliares de enfermería), ginecóloga, matrona, y otros tantos profesionales, todos intervenimos en un oficio que se vuelve más cuando aunamos, cuidados de la mano de los sentimientos y, por otro lado, profesionalidad a través del uso de las técnicas más adecuadas.

En recuerdo de todas aquellas personas que me guiaron en el saber del cuidado enfermero, muchas gracias.

(Nota: la fotografía anterior está tomada de: https://enfermeriatv.es/es/pandemia-objetivo-enfermero/, gracias de antemano por ese gran documento gráfico)

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